Diría que soy una persona normal y corriente, pero, ¿acaso eso existe? ¿O acaso importa? Mi infancia estuvo rodeada de cambios y traslados. Muchos colegios diferentes, muchos empezar de cero sin elección. Desde niña sabía que quería escribir, que mi sensibilidad era especial para eso. Sin embargo, por inexperiencia, presión o desorientación, acabé haciendo una carrera que no me gustaba y trabajando en un entorno que me disgustaba aún más. Entré en la carrera de la rata sin darme cuenta. Salir de ella fue toda una gesta, pero di el salto al vacío, creé escritorpoencargo.es y la escritura profesional le dio dirección y propósito a mi vida.

Después llegó la maternidad, y con ella un re-aprendizaje existencial que lo puso todo patas arriba. La neurodivergencia y sus retos aparecieron en casa, aunque descubrí que siempre habían estado sin que fuéramos conscientes. Me empapé, investigué, me esforcé hasta casi perder la razón…y hasta matricularme en una nueva carrera universitaria encontrando un nuevo camino. Porque podemos ser lo que queramos todas las veces que queramos. Siempre hay tiempo. ¿Será fácil? No, pero será mejor si das un pasito pequeño hacia ese futuro que anhelas y, si no lo haces solo, el resto de la andadura irá mejor.

No, aquí no hay un positivismo tóxico enlatado donde se culpará de todo a tus padres, a las energías que atraes o se usará la manida frase de “no es lo que te pasa, es lo que haces con lo que te pasa”. Bueno, en ocasiones sí te pasan cosas malas y puedes enfadarte, pasar el duelo y, después sí, reconstruir. Somos seres sociales por naturaleza. Necesitamos ser escuchados, sanar en soledad a veces y en compañía muchas otras, sentirnos en tribu, comprendidos, vistos y validados. Mi meta es construir un espacio de escucha seguro que te permita confiar en tu propia voz y necesidades para ir a donde verdaderamente quieres.

He descubierto a lo largo de los años el gran poder sanador de la escritura y, ahora, con todo lo que he aprendido, sufrido y sentido, quiero poder acompañar, guiar, escuchar y reforzar a todas aquellas personas que puedan sentirse solas, incomprendidas, perdidas, agotadas… Porque yo también he sido todas ellas. Problemas familiares, heridas generacionales, violencia, maltrato, soledad, infertilidad, depresión postparto, maternidad retadora, alta sensibilidad, divorcio… Todos tenemos una mochila. ¿Y si repartimos el peso mientras subimos la montaña? Trabajo en equipo, lo llaman.

No se trata de dar ejemplo o convertir a nadie en inspiración. Cada vida y cada persona son únicas. Se trata de construir tu “Yo Ideal” y que esa referencia propia y consciente impulse tu camino, pues es lo único que verdaderamente te pertenece.